La vacuna ¿La vacuna frente a la
gripe?
Los virus de la gripe cambian a menudo. Por eso, la vacuna frente a la gripe se modifica todos los años (para que sea lo más efectiva posible) y por eso, entre otras cosas, el hecho de haberse vacunado el año pasado no confiere protección para el año en curso. La protección se desarrolla a las 2 semanas de haber recibido la vacuna y puede durar hasta un año. Por consiguiente, es necesario vacunarse cada año.
¿Cómo se hace la vacuna?
La vacuna se prepara con virus inactivados, es decir virus muertos que no pueden causar ninguna enfermedad y menos aún la gripe.
El virus de la gripe que circula entre la población cambia cada año, así que todos los años hay que fabricar una nueva vacuna específica frente a una nueva cepa de virus. La mayoría de las nuevas cepas de virus que van a circular durante el invierno tienen su origen en Asia y van a circular alrededor del mundo de una forma bastante predecible. Distintos centros dedicados al control de las enfermedades a nivel mundial identifican los nuevos virus. Las autoridades sanitarias analizan estos datos y recomiendan que tipos de virus deben ser incluidos en la composición de la vacuna del próximo año. Los fabricantes comienzan la producción de la vacuna en enero. El proceso de fabricación está pensado para asegurar que la población dispondrá de la nueva vacuna antes de que de comienzo la nueva temporada de gripe.De enero a abril. Las autoridades sanitarias distribuyen las nuevas cepas entre los fabricantes de vacunas. Dichas cepas son cultivadas durante varios días en huevos de pollo donde los virus se multiplican. Normalmente la vacuna está compuesta por tres cepas distintas, cada una de las cuales se produce de forma separada. Tras la incubación, el huevo es abierto y se retira la clara para recoger el virus. Este material es sometido a distintos pasos de purificación. Se aplica un tratamiento químico especial para asegurar que el virus se inactive, de forma que es imposible que el virus de la vacuna desarrolle la enfermedad.
En junio. Las autoridades sanitarias realizan pruebas a cada una de las cepas presentes en las vacunas de los distintos fabricantes, asegurándose de que contienen el virus correcto, que son puras y que cuentan con la potencia adecuada para desarrollar defensas en los individuos.
En julio. Se combinan las tres cepas diferentes que van a estar presentes en la vacuna y se rellenan los viales. Tras esto la vacuna es empaquetada para su distribución. Durante todo el proceso de distribución la vacuna se mantiene almacenada en frío.
En agosto. El producto final es autorizado por las autoridades sanitarias, comenzando su transporte.
En octubre- noviembre. La población es vacunada. A las dos semanas de la administración de la vacuna el sistema inmunitario del individuo habrá desarrollado una respuesta que le protegerá frente a la enfermedad hasta el año siguiente.Fecha de actualización: 13-10-02