La capacidad protectora de la vacuna depende fundamentalmente de dos factores:
- La edad y el estado de salud de la persona vacunada.
- La similitud de los virus circulantes y los contenidos en la vacuna.
Cuando la coincidencia entre los virus circulantes y los contenidos en la vacuna es alta, la inmunización previene entre el 70% y el 90% de las gripes en sujetos sanos menores de 65 años. En personas mayores de 65 años la eficacia es menor, entre un 50% y un 60%, e incluso inferior en ancianos frágiles, pero es importante tener en cuenta que, aunque se pueda adquirir la infección, la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave si ha habido una vacunación anterior. Diversos estudios estiman que la vacunación puede evitar entre un 50%-60% de hospitalizaciones y el 80% de fallecimientos derivados de las complicaciones por gripe.




