Artículos divulgativos

La gripe ¿una infección banal?

Definición

La gripe es la causa más frecuente de infección respiratoria aguda. Es una enfermedad vírica y el virus causante pertenece a la familia de los Orthomyxovirus. Hay cuatro géneros: virus influenza A, influenza B, influenza C y “Togo-like”.

Afecta a todos los grupos de edad y toda la población es susceptible de padecer la enfermedad. En época de epidemia constituye un importante problema de salud pública.

Es una enfermedad autolimitada en pacientes sanos pero con potencial de complicarse en otros pacientes. El curso de la enfermedad está condicionado por: edad, inmunización previa, características del virus, tabaco y enfermedades previas.

Es una enfermedad altamente contagiosa, que causa epidemias cada año y ocasionalmente pandemias que se repiten cíclicamente.

 

¿Cuál es la estructura del virus?

La gripe está producida por tres tipos de virus, A, B y C. Es un virus formado por partículas de ARN y por una membrana de envoltura donde se encuentran las glicoproteínas que caracterizan los antígenos de superficie de este virus: la neuraminidasa (N) y la hemaglutinina (H).

La nomenclatura de los virus (OMS) sigue el siguiente orden: tipo de virus, lugar de origen, número de cepa, año de aislamiento y subtipo. Los tipos A y B provocan las epidemias de enfermedades respiratorias casi todos los inviernos. El virus C causa infecciones leves o asintomáticas sin repercusión para la salud pública. Estos virus sufren constantes cambios o mutaciones con lo que consiguen eludir el sistema inmunitario del individuo. Este es el motivo por el cual cada año se hace.

 

Epidemiología de la gripe

Esta infección es un problema de salud pública que se repite anualmente. La gripe tarda como promedio de unas 6 a 8 semanas en difundirse por una comunidad determinada. Las cepas de virus que circulan varían según la zona geográfica y la temporada de gripe.

Las epidemias (infección localizada) se caracterizan por:

  • Cambios leves en la hemaglutinina o en la neuraminidasa, es la llamada deriva antigénica.
  • Causada por virus influenza A y B.
  • Aparición brusca, con pico a las 2-3 semanas.
  • Duración: 6 a 8 semanas.
  • En el hemisferio norte, el brote es localizado en una región o comunidad, durante los meses de octubre a marzo.
  • En el hemisferio sur tiene lugar entre mayo y septiembre.

Las pandemias (infección generalizada) se caracterizan por:

  • Cambio drástico e imprevisible en la hemaglutinina y/o en la neuraminidasa, es el llamado cambio antigénico.
  • Es resultado de la aparición de nuevos subtipos de virus por la adquisición de genes a partir de virus influenza de animales.
  • Solo originada por virus Influenza A.
  • Distribución mundial.
  • En 1918 tuvo lugar la que se llamó la “gripe española” causante de unos 20 millones de muertes.
  • En las tres últimas pandemias los virus mutantes han tenido su origen en China.

 

¿Qué son los programas de vigilancia?

En 1947 la OMS estableció un programa internacional de vigilancia de la gripe. Los objetivos de los sistemas de vigilancia son:

  • Aislar el virus, lo que permite la elaboración de vacunas.
  • Detectar de forma precoz y evaluar la repercusión de cualquier brote de gripe.
  • Coordinar las campañas de atención sanitaria y las normas para la vacunación.

En España la red de vigilancia está constituida por dos niveles:

  • Al ser una enfermedad de declaración obligatoria todos los médicos deben informar semanalmente cuando ven un cuadro clínico compatible.
  • Información proporcionada por los Médicos Centinela (son médicos de atención primaria que están dados de alta, voluntariamente, como vigilantes o centinelas de la infección gripal) y por los laboratorios de referencia (valoran las muestras obtenidas de algunos pacientes).
    Toda la información recogida a través de esta red es coordinada por el Centro Nacional de Epidemiología, quien informa quincenalmente (durante la temporada de gripe) a la red europea y ésta lo notifica a la OMS.

 

¿Cómo se transmite el virus?

El virus es altamente infeccioso y contagioso. Se transmite a través de las gotas de Plfügge que se eliminan al hablar, toser o estornudar. El contacto entre personas facilita esta transmisión. El contagio puede tener lugar desde uno o dos días antes hasta cinco días después del inicio de los síntomas.

El virus llega a las vías respiratorias tras su inhalación y se adhiere a las mucosas (sobre todo en la tráquea, bronquiolos y alvéolos). Penetra en las células de éstas, donde se replican, para posteriormente ser liberadas hacia las células sanas adyacentes a las que contagian. Este proceso dura aproximadamente cinco días.

 

¿Cómo puedo saber que tengo gripe?

A diferencia de la variabilidad del virus, los síntomas suelen ser siempre los mismos. Dado que la reproducción del virus tiene lugar principalmente en los pulmones se considera como una enfermedad respiratoria, a pesar de presentar también síntomas generales o sistémicos.

En una comunidad los primeros en contraer la gripe suelen ser los niños. Tras un corto periodo de incubación, dos o tres días, aparecen de forma brusca los síntomas típicos:

  • Fiebre de 38ºC- 40ºC, que dura 3-5 días.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza, espalda, brazos y piernas.
  • Tos seca y molestias de garganta.
  • Debilidad generalizada.
  • Pérdida de apetito.
  • Dolor muscular y de las articulaciones.
  • Congestión nasal.

A medida que van remitiendo los síntomas generales (unos siete días) se notan más los respiratorios (congestión y secreción nasal, tos e irritación de garganta). Durante la siguiente semana es habitual la persistencia del malestar general, apatía y desánimo así como tos sin expectoración.

 

¿Qué signos deben alarmarnos?

Se debe acudir sin demora a un servicio médico cuando se presente:

  • Expectoración de aspecto purulento y dolor torácico en pacientes con enfermedad pulmonar crónica.
  • Signos de fallo cardiaco (dificultad para respirar, inflamación de las piernas) en pacientes con cardiopatías.
  • Convulsiones.
  • Disminución del nivel de conciencia.
  • Hormigueo en las manos o pérdida de sensibilidad.
  • Dificultad importante para tragar.
  • Dolor intenso de oídos.
  • Ante cualquier empeoramiento de la situación habitual en pacientes con enfermedades de riesgo.
  • Ante cualquier duda sobre la evolución del cuadro.

 

¿Cuáles son las complicaciones de la gripe?

Las complicaciones más frecuentes son las respiratorias y entre ellas destacan la bronquitis, neumonía viral o bacteriana y exacerbaciones de enfermedades pulmonares crónicas. También pueden aparecer otras complicaciones, menos habituales, de tipo cardíaco (pericarditis, miocarditis), nervioso (meningo-encefalitis, mielitis transversa, síndrome de Guillain- Barré), y otras como otitis media, síndrome de muerte súbita en el recién nacido, miositis, síndrome de Reye y convulsiones febriles.

Existen grupos de individuos con un riesgo más elevado para el desarrollo de estas complicaciones y son:

  • Los mayores de 65 años.
  • Los pacientes con enfermedades crónicas de pulmón (como bronquitis crónica, enfisema, asma…), en los que se produce con frecuencia una reagudización de su enfermedad pulmonar, pudiendo aumentar su dificultad respiratoria. Desarrollan neumonías con facilidad.
  • Los pacientes con enfermedades cardiovasculares, en los que se puede producir una descompensación cardiaca, con agravamiento de síntomas como retención de líquidos (edemas), dificultad respiratoria, bajada de tensión, etc.
  • Personas con diabetes mellitus ya que los niveles de glucemia (nivel de glucosa en sangre) se elevan como consecuencia de la infección.
  • Enfermos con insuficiencia renal crónica en los que la función renal puede disminuir a consecuencia del cuadro infeccioso.
  • Los pacientes con enfermedades (VIH) o tratamientos (corticoides) que disminuyen la respuesta defensiva del sistema inmune (inmunodeprimidos) corren un mayor riesgo de desarrollar infecciones severas por otros gérmenes.
  • Personas que residen en instituciones cerradas, residencias, etc., donde el riesgo de contagio es muy elevado.
  • Los niños y adolescentes que reciben un tratamiento crónico con aspirina, por el riesgo de desarrollar una rara complicación denominada síndrome de Reye, que da lugar a una grave afectación del hígado y del sistema nervioso.

 

¿Cómo se diagnostica?

Durante una epidemia el diagnóstico se realiza por los síntomas clínicos. No obstante, para el diagnóstico definitivo hay que determinar la presencia del virus o los anticuerpos contra él. En la práctica diaria no se llevan a cabo estas determinaciones para llegar a un diagnóstico de gripe en un paciente. Éstas sí serán necesarias para conseguir identificar el virus y elaborar así la vacuna correspondiente, es decir, proporcionan información epidemiológica.

Se utilizan los siguientes métodos:

  • Detección del antígeno del virus en células procedentes de la nariz o garganta.
  • Cultivo del virus, que precisa varios días.
  • Pruebas serológicas: detección de anticuerpos en sangre que aparecen cuatro semanas después del inicio de los síntomas.

En definitiva, son técnicas que, en general, no ayudan al diagnóstico de la enfermedad en su fase aguda.

Con la colaboración de Sanofi Pasteur MSD. El contenido de esta web refleja la opinión del Grupo de Estudio de la Gripe. SPMSD es ajena a su contenido.
© 2012 Toda la actualidad sobre la Gripe | Aviso legal | Mapa del Sitio
Web realizada por: Softpoint Consultores S.L
facebook y twitter